La comunicación para ganar valor

La comunicación es la clave para lograr valor añadido en los bienes y servicios que se presentan en el mercado, ya que el resultado final de la iniciativa siempre dependerá de la capacidad para atraer a públicos y consumidores. La difusión de la innovación y del emprendimiento, de cada servicio o cada bien, precisa de acciones y capacidad de comunicar y generar branding.

Establecer como una prioridad las estratégias comunicativas desde la Cátedra Andalucía Emprende supone asumir que el desarrollo de las TIC está presente en todos los procesos de la actividad humana y, mucho más, en el del emprendimiento. En un diseño abierto de intercambio y conocimiento, se hace imprescindible conectar a personas para que puedan compartir talento, competencias y habilidades. En los procesos de integración colectiva y captación de talento hay que centrarse en una buena gestión de las prácticas comunicativas para contar con alianzas internas y externas de las que se espera colaboración de cara a la puesta en marcha de iniciativas.

En cualquier caso, la interactividad digital ha transformado los modelos productivos a partir de los principios de la apertura, la interacción entre iguales, de la práctica de compartir y de la actuación global de la comunicación y los intercambios. Todos estos procesos quedan regulados por las prácticas comunicativas por lo que el asesoramiento y la formación en este campo serán imprescindibles. Los vínculos entre los actores determinan gran parte de las prácticas sociales y los valores y normas que rigen en las organizaciones. Si no se contemplan acciones comunicativas, el traslado de iniciativas de un contexto a otro conlleva el fracaso.

La comunicación también canaliza el cambio cultural y de la organización que, a partir del impacto del social media, se articula a través de una conversación en la que se construyen los mercados, se organiza el liderazgo y se influye en la creación de comportamientos de consumo. En la economía digital, la participación de los prosumidores permite una revisión de las soluciones e iniciativas de forma transversal, así como nuevas perspectivas sociales. De esta forma, se desarrollan prácticas de comunicación, divulgación de experiencias, comunidades de aprendizaje o educación social como un modelo de innovación colaborativa descentralizada. En paralelo, se debe contribuir al fortalecimiento de los lazos en los que se construyen las redes sociales, así como a nuevas formas de autogestión de la comunicación social en Andalucía.

La formación, las formas de gestión, el liderazgo, la flexibilidad y las dinámicas de transformación de las organizaciones deben ser coherentes y estar reguladas por un proceso de negociación y debate. Muchas de las necesidades y focos de la innovación se plantean a partir de experiencias top down, un proceso de debate dentro de la organización o comunidad, que se estimula en muchos casos a partir de símbolos, tradiciones y, sobre todo, emociones.

En el contexto de la inteligencia colectiva y la economía colaborativa, hay que contribuir a la construcción de comunidades, facilitar los procesos para lograr que el emprendimiento tenga un calado social y recupere autoestima. Por ello, hay que centrarse en la difusión y comunicación de los logros del emprendimiento y de los activos intangibles de la comunidad para la sensibilización sobre sus capacidades y para la generación de una imagen positiva de lo colectivo.